Descubrimientos de los cuatro meses

Bueno, pues inauguro nueva sección. La idea es hacer esto cada mes, aunque no sé si todo los meses tendré material nuevo para hacerlo, pero bueno. Antes de continuar me gustaría aclarar, como ya hice en el post del chupete, que nadie me está pagando ni me ha regalado nada por escribir esto. Sólo cuento cosas que he descubierto por mí misma y que de verdad me han funcionado y pienso que merece la pena recomendar. Y son las siguientes:


-Una de las cosas que más juego nos está dando últimamente son las cadenas de anillas. A Vera le gustan mucho y a mí también, porque son de lo más versátil. Sirven, primero, como juguete en sí mismo: le hago largas cadenas y ella se entretiene mucho, porque es algo que no se le cae de las manos y que además va muy bien para meterse a la boca, que es lo único que quiere hacer ahora. También lo estoy usando mucho para colgar juguetes de distintos sitios, especialmente para aquellos en los que cuelgan pero todavía no alcanza a agarrar: le añado un par de anillas y ya puede cogerlos, y ella más feliz que una perdiz. Las mías las compré en El Corte Inglés, pero en Amazon tienen estas muy parecidas.

-Colchoneta IKEA: tenía ganas de hacer una "zona de juegos” para que la niña pudiera moverse libremente sin hacerse daño. Por eso hemos puesto en el salón el mítico suelo-puzzle de goma espuma tipo este y esta colchoneta. Yo andaba detrás de una y me costó encontrarla, y al final, fíjate que sencillo, en IKEA. Además, es considerablemente más barata que el resto que encontré en Internet (24,99 €). La pega que tiene es que es demasiado estrecha pero muy larga, y estaría mejor si fuera más cuadradita, pero bueno (esto también se podría solucionar comprando dos y poniendo una al lado de la otra). Y otra cosa buena que tiene es que se pliega sobre sí misma y es muy cómoda de mover de una habitación a otra.


-El xilófono (bueno, para ser exactos este es un metalófono). Era mío de cuando era pequeña, y un día, en casa de mis padres, lo toqué delante de Vera y le hizo mucha gracia. Total, que nos lo hemos traído a casa. Ella no sabe tocarlo aún, pero yo le cojo el bracito y le pongo la varilla en la mano y lo tocamos juntas. Le divierte mucho. Es muy gracioso porque está muy expectante cuando ve que vamos a jugar con él, y nada más sonar la primera nota, siempre sonríe, como si fuera una gran hazaña haber conseguido hacer ese ruido.


-Los cuentos. Tenía muchas ganas de leerle cuentos a Vera. Creía que era muy pequeña, pero no. Un día probé y se quedó fascinada. Por ahora sólo tenemos dos. El primero es un libro a beneficio de Amnistía Internacional con la letra de la canción “Imagine” en versión bilingüe (inglés y español). Yo, en vez de leérselo, me motivo al máximo y se la canto, y mientras, Vera mira muy atentamente los dibujos. El segundo es un libro de estos pop-up de animales. Le abro y le cierro las páginas repetidamente para acentuar el efecto pop-up mientras le imito el sonido que hace el animal en cuestión. No pierde detalle.

Y hablando de cuentos, también he empezado a contárselos hablados, sin libro, cuando le cuesta dormirse. Me mira muy atentamente y cuando ya lleva un rato (a veces tengo que contarle dos o tres, depende de lo que le cueste pillar el sueño) gira la cabeza y se duerme. 

-Natación: he encontrado un sitio de natación para bebés a partir de los cuatro meses y llevé a Vera a una clase de prueba, a ver qué tal. Le gustó bastante y a mí todavía más, así que estamos yendo una vez por semana.

-He aprendido por fin a hacer el famoso masaje para bebés que tantas ganas tenía de darle pero no terminaba de aclararme con cómo hacerlo. Había leído mucho en el libro Todo un mundo de sensaciones sobre la importancia de los masajes a esta edad, por la estimulación piel con piel, y aunque en el libro te explican cómo hacerlos, yo, hasta que no lo hizo alguien que sabía delante mío, no aprendí. Si queréis, un día hago un vídeo sobre cómo hacerlo, porque en realidad es bastante fácil. Me gusta mucho dárselos porque, aparte de por los beneficios que pueda tener, es un momento muy bonito entre las dos.

-Otra cosa que he descubierto este mes, y esto ya es una tontería, pero bueno, por si os sirve, es que a Vera le flipa mirar la lavadora en funcionamiento. A veces, cuando está en marcha, la siento delante con su hamaquita y se entretiene un buen rato mirándola (tampoco muchísimo, no os vayáis a creer, pero te da tiempo para hacer un par de cosas mientras).

Y bueno, hasta aquí serían los descubrimientos “nuevos”, pero ahora voy a enumerar otras cosas de meses pasados que siguen teniendo un gran éxito a día de hoy:

-El gimnasio, también llamado manta de actividades. La primera vez que puse aquí a la niña tenía exactamente dos meses y seis días. Y no sabéis el juego que me ha dado -y me sigue dando- este artilugio. Antes ponía a Vera sobre él y a su vez el gimnasio en mitad de la cama, y se entretenía bastante, y mientras yo aprovechaba para hacer cosas. Ahora, como ya ha aprendido a darse la vuelta, no puedo dejarla en la cama sola por si se cae haciendo la croqueta, así que en su lugar la dejo en el suelo de goma que os comentaba antes.

Y respecto a qué gimnasio compré, tras una concienzuda comparativa online me decidí por este de Fisher Price. Y el resultado ha sido fantástico: el tucán que viene arriba tiene música y luces, y se puede sacar de ahí y jugar con él por separado. A Vera le vuelve loca. Y también me gusta porque es bastante alto: en casa de mis padres tengo otro que es mucho más bajo, y Vera se choca con los muñequitos y creo que no puede verlos bien. Además, y esto es algo que no vi en otros que miré, también tiene ranuras para engancharle muñecos en la propia alfombra, lo que viene muy bien para cuando el bebé ya se da la vuelta y se pone boca abajo. Lo que estoy haciendo últimamente es que le voy rotando los muñecos que tiene: le pongo unos durante unas semanas, y luego pasado un tiempo, esos los guardo y los cambio por otros. También le pongo en los ganchos de la alfombra un par de anillas de las que os comentaba antes, y ella se dedica a intentar atraparlas. Además, en uno de los palos tiene un peluche de jirafa que por su forma es bastante fácil de agarrar y un espejo que se puede quitar e ir enganchando en otros sitios (a Vera le encanta mirarse al espejo).

- Otro clásico de ayer y de hoy está siendo la hamaquita. Creo que cualquier padre sabe de la tremenda utilidad que tiene una hamaquita, y yo lo confirmo: a Vera le gusta (aunque ya cada vez tiene menos paciencia para quedarse allí) y a ti te da la opción de, una vez más, poder hacer cosas.


- Dou-dou: yo no sabía que era así como se llamaban estos muñecos, pero resulta que este es su nombre. Se los pongo a Vera para dormir. Ella pega su carita contra ellos y se queda dormida. Una maravilla. Tengo uno en la cuna y otro en el carrito. Estos tan monos (y baratitos) son de Tiger.

Y nada, ya está, creo que estas son las cosas más relevantes que hemos descubierto este último mes. Espero que os sirvan de ayuda y, como siempre, estaré encantada de que me contéis cositas vosotros. ¡Gracias por leer! Actualizaré pronto.

Un abrazo,

Clara.

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