La fajita que calma los cólicos del bebé

Hoy vengo a hablaros de otro gran descubrimiento que hice en los primeros meses de mi maternidad y que me hizo muy pero que muy feliz. Se trata de una cosa que -esta vez sí- aliviaba los odiosos cólicos que mi pobre bebé tuvo hasta pasados los tres meses y que hacían que muchas veces comer fuera una tortura para ella.

Antes de ponerme a hablar del producto en sí, sobre el que por cierto nadie me paga por hablar, me gustaría hacer una pequeña introducción sobre el tema de los gases en los bebés. Los cólicos del lactante son una fase por la que pasan muchísimos bebés y que son fruto de la falta de madurez de su sistema digestivo. Es por esto que nada, absolutamente nada, da igual cómo os lo vendan, acabará con los cólicos de tu hijo. Sólo el paso del tiempo, y con él la maduración intestinal, harán que los gases se vayan por donde han venido. Pero hasta entonces, te toca -os toca- aguantar el tirón como podáis. Con mucha paciencia y amor.

Pero el hecho de que no haya nada que elimine los cólicos no significa que no haya cosas que los alivien. Yo he encontrado una. Bueno dos, y os las cuento a continuación.

Antes de ello, una breve mención al Reuteri y al Aerored, que son cosas que se recomiendan mucho en esta época y que Vera tomaba (el Reuteri todos los días, el Aerored ocasionalmente). Y del resultado, la verdad, no sé muy bien qué decir. El Reuteri en realidad no es un medicamento, sino un probiótico que lo que hace es trabajar a largo plazo la maduración digestiva, así que tampoco se le pueden pedir milagros. Nosotros le dimos un total de dos botes. Y el Aerored se lo dábamos cuando la veíamos muy mal, pero yo tampoco vi nunca una gran diferencia, la verdad.

Con lo que sí encontré una mejoría fue con un producto que encontré a través de Instagram (¡benditas redes!) y al que yo pasé a llamar “la fajita”, aunque oficialmente se llama Wawa Band.


Se trata de una pequeña faja de tela que en su interior tiene un pequeño saquito de semillas aromáticas que se mete en el microondas y se calienta.

La idea es que cuando el bebé se encuentra mal con los cólicos, le pongas eso alrededor de la barriga para que el calor actúe en la zona y le calme y le relaje (tiene un dispositivo que te avisa cuando está demasiado caliente, para que no quemes al bebé). Y vaya si le relaja. Ya os digo -es muy importante recalcar esto- que los cólicos seguían apareciendo cada día, porque no hay nada que acabe con ellos, pero al menos, cuando Vera lloraba sin consuelo, le ponía la fajita y se tranquilizaba. Y oye, no veas qué diferencia. De hecho, si pudiérais ver fotos de Vera en aquella época, prácticamente en todas sale con su fajita puesta. Incluso salía con ella a la calle. 

Así que, esto es, aquí está el maravilloso descubrimiento. La fajita es de una marca llamada Kusi - Wawa, y viene en varios colores. Yo la de Vera la compré en Amazon. El precio son 36 €. Se puede meter en la lavadora, lo que es muy conveniente, porque la época de los cólicos suele coincidir también con la de las regurgitaciones.

Y poco más, nosotros la verdad es que quedamos encantados. Sí que es cierto que al final de la época de los gases, cuando se la ponía casi en cada toma, parecía que hacía menos efecto, porque era como que ya se había “acostumbrado” a ella y no la calmaba tanto como al principio. Pero desde luego es algo que yo recomendaría probar a cualquier padre cuyo hijo esté con cólicos, porque hubo muchos momentos en los que realmente veías que ella lo estaba pasando muy mal, se la ponías y se relajaba bastante, y eso no tiene precio.


De todas formas, tampoco la compréis pensando que va a ser una diferencia abismal: repito que los cólicos solo se irán con el paso del tiempo, y que hay veces que el llanto es tal que no se calmará ni con esto ni con una misa cantada, pero repito que a nosotros nos funcionó muy bien, y también a otros niños que conozco.

Y nada, dicho esto, poco más que añadir, sólo un pequeño truco que también usé muchísimo durante aquellos meses y que prácticamente siempre me funcionó: la pelota de pilates. Sí. Cuando Vera estaba histérica y nada conseguía calmarla (ahora afortunadamente ya no llora de esa forma), me sentaba en la pelota de pilates con ella en brazos, y oye, mano de santo. No sólo se tranquilizaba sino que muchas veces se quedaba durmiendo. Di muchos biberones sentada sobre esa pelota. No sé si tendrá alguna explicación médica (el hecho del movimiento acompasado en la barriga, quizás) pero el caso es que fue algo que me ayudó mucho. Yo a veces me flipaba y decía que era porque se acordaba de cuando hacíamos pilates en el embarazo, y le gustaba. Pero vamos, no creo. 

Pues ya está, hasta aquí mi aportación sobre el tema gases. Parece poca cosa pero en realidad es mucha. La verdad es que no os recomendaría comprar la fajita antes de que naciera vuestro bebé por si por casualidad fuerais unos de esos pocos afortunados cuyo bebé no tiene gases, pero si finalmente hacen su aparición, es algo que os recomiendo muchísimo, de verdad. Ya me contaréis.

Un abrazo,

Clara.

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