Imprescindibles reales del bebé

¡Buenos días!

Hoy traigo un post que puede que os interese a muchos, de esos que tanto me gustaba leer a mí cuando estaba embarazada. Los imprescindibles del bebé, y también los arrepentimientos, es decir, cosas que compré y que pasado un tiempo me he dado cuenta de que hubiera podido vivir sin ellas sin problema. También hablaré de alguna cosa que no compré y que al final eché de menos.

Es interesante aclarar que estos imprescindibles del bebé son reales, primero, porque nadie me está pagando ni me ha regalado nada por hablar aquí de ningún producto o marca, y segundo, porque mi hija ya tiene más de medio año, con lo que nos ha dado tiempo de sobra a testar todo esto en nuestras carnes.

Sin más, allá vamos:

Imprescindibles

- La cuna. He escrito y reescrito este post varias veces, especialmente este apartado, porque me ponía a hablar sobre el colecho y a contaros mi vida... Pero, en realidad, este post no es para esto. Las decisiones sobre si hacer colecho o no hacerlo (aquí hablo de colecho como dormir con el bebé en tu cama, no como tener una cuna de colecho) son absolutamente personales y tengo cero interés en convencer a nadie sobre una opción o la contraria, así que me limitaré a hablaros de la cuna (minicuna, para ser más precisos) que tenemos nosotros, por qué la compré y por qué volvería a comprarla. Porque sí, ya os adelanto que estamos muy contentos con ella y es una compra que volveríamos a hacer. Se trata de la minicuna Doco Sleeping de la marca Cotinfant.

Yo tenía claro, principalmente por el tema de la lactancia, que quería una cuna de colecho, y concretamente, una minicuna. Me parecía que con esta opción el bebé quedaba como más recogido, más a gusto que en una cuna "normal" (es decir, una de las grandes). Y la verdad que, de todas las que vi -que fueron muchas- esta fue la que más me gustó. Considero que tiene todas las prestaciones de "una cuna de toda la vida" (como los barrotes de madera, las cuatro ruedas que giran 360º, etc.) combinadas con las ventajas de la minicuna.

Además, la mayoría de minicunas que había visto me parecían como muy endebles: estaban enteras hechas de tela y el somier no era un somier, sino una tablilla muy fina con un colchón bastante raquítico. La de Cotinfant, sin embargo, tiene un colchón "como Dios manda" (que además es antiasfixia, lo que viene muy bien para cuando al principio estás un poco obsesionada con la muerte súbita) y también un somier con tablas de madera, como una cuna normal o una cama de adulto.

Otra de las ventajas de esta minicuna y que, a mi juicio, le hacen ser superior al resto de mini cunas es es que esta es más grande que las mini cunas normales: su colchón mide 50 x 90 cm, mientras que el resto suelen estar más bien en torno a los 50 x 80 cm. Esto se supone que hace que te dure más que las demás. En teoría se usa en torno a un año, mientras que las minicunas más habituales no duran más allá de los seis meses (esto es así también por la altura, hablo de ello a continuación). Aunque esto, en realidad, siempre depende de cuánto mida tu hijo (Vera por ejemplo es bastante larga), y también tiene otra contraprestación: que es más difícil encontrar sábanas para esta cuna, ya que no le sirven las de las medidas habituales de minicuna, y no te queda otra que comprar las "oficiales" de Cotinfant.

Otra gran ventaja de esta cuna, como decía, es que la altura es regulable. Esto no pasa en ninguna de las otras minicunas que vi, que sólo tienen una altura fija: la de recién nacido. Con lo cual, cuando el niño ya empieza a darse la vuelta sólo o a ser capaz de sentarse, la minicuna dejaría de servirte, porque tiene el peligro de que el bebé se caiga. La de Cotinfant, sin embargo, es regulable hasta seis alturas, por lo que la usas durante mucho más tiempo y el bebé puede hasta ponerse de pie en la cuna sin peligro de caerse. Vera, de hecho, ya la tiene en la segunda posición.

Y nada, básicamente estas son las mayores ventajas de esta minicuna. También está bien resaltar que las cuatro ruedas que tiene giran totalmente (otras que vi solo tenían dos ruedas que se movían adelante y atrás, no 360º), lo que hace que se pueda mover muy cómodamente. Y bueno, con todas estas prestaciones, como podéis imaginar, el precio es mayor que el del resto de mini cunas (cuesta 272 €) , pero para mí tanto su calidad como su durabilidad justifican el aumento.

EN DEFINITIVA: de todas las compras que hicimos, creo que es con la que más contentos estamos, y sin duda os la recomiendo. Y por último, que si queréis ver la cuna "en acción" quizás os ayude ver este vídeo tutorial que yo vi en su día y a que a mí fue lo que terminó de convencerme.

-La bañera-cambiador. Una bañera - cambiador me parece imprescindible. Vestir al bebé o cambiarle el pañal sobre la cama es algo que te rompe la espalda. También agacharte para bañarlo en una bañera que está en el suelo o en una superficie no muy alta. Después de mirar varios modelos nos decidimos por la Cuddle and Bubble de la marca Chicco, y la verdad es que, pasado el tiempo, estamos muy contentos. Es una bañera bastante robusta y eso se agradece (alguna vez hemos tenido que bañar a Vera en otras más endebles y creedme que se nota el cambio). Son muy útiles los huecos laterales que tiene para dejar las toallitas, colonia, peine, gel etc. y que no vimos en otras. Uno de esos huecos es también jarra para el agua, lo que viene genial para aclarar al bebé en la hora del baño.

- Carrito. Aunque tenía clara mi intención de portear (de esto hablo más adelante), también sabía que quería un carrito. Y la verdad es que aquí sí que os digo que no hice investigación ninguna, porque el carrito nos lo prestaron. Y qué alegría, porque es la compra más cara de todas. Y aunque no hice estudio de mercado, ya os digo que, de haberlo hecho, es probable que hubiera llegado a la misma conclusión: tenemos el archiconocido Bugaboo Camaleon 3, y no podríamos estar más satisfechos.

Creo que no hace falta que escriba gran cosa sobre este carro, porque ya se ha escrito todo. Es el carrito más vendido -o eso creo, también el más caro- y por algo será. Le damos un montón de guerra, llevándolo por muchas superficies distintas, le cargamos un montón de peso (de bolsas de la compra y tal) y aguanta perfectamente. Además, no sabéis lo que se agradece que ande prácticamente solo: de verdad que no exagero cuando os digo que lo puedes llevar con una sola mano y sin hacer esfuerzo alguno. El capazo es bastante grande, lo cual está muy bien porque recomiendan que el bebé vaya en superficie plana el mayor tiempo posible. A Vera, de hecho, no la pasamos a la silla hasta cumplidos los seis meses, y creo que en otro carro con un capazo más pequeño no habría cabido.

En fin, que el carro está genial, aunque esto no significa que le vea fallos (el capazo por ejemplo siempre he pensado que queda muy bajo y tienes que agacharte demasiado para tocar al bebé) pero sin duda el balance es más que positivo, y ya os digo, creo que de haber tenido que comprar uno habría sido este sin duda. Para que os hagáis una idea, como os he dicho, el carrito de Vera es heredado, tiene ya casi 5 años, y está como nuevo, porque aguanta perfectamente. Así que, lo dicho, un acierto total. Y por cierto, para las futuras mamis y papis que esperéis mellizos o gemelos: alguien muy cercano a mí tuvo mellizos hace poco y desde entonces he tenido la ocasión de llevar varias veces el carrito gemelar Bugaboo Donkey Twin, y os diré que es fantástico. Parece mentira pero también se puede llevar con una sola mano y con muy poco esfuerzo.

EN RESUMEN: no he probado más marcas y sé que hay algunas muy buenas y que parecen muy cómodas, pero para mí, el Bugaboo Camaleon es algo con lo que no fallas.


-Mochila de porteo. Para quien no quiera portear esta compra es absolutamente prescindible, sobra decirlo, pero yo, que sabía que sí quería hacerlo, fue una de las compras con las que más me rompí la cabeza. Hay muuuuchas opciones y sin haber porteado en tu vida es bastante difícil hacerte una idea de qué os resultará más cómodo a ti y a tu bebé (de hecho, en realidad, lo mejor sería si alguien pudiera dejarte distintos modelos con tu bebé ya nacido para que veas cuál te gusta más, o que vayas a una tienda donde te dejen probarlas).

El caso, que te pones a investigar sobre los temas de displasia de cadera, las posiciones de porteo y lo que es mejor para los huesos de tu bebé y acabas hecha un lío. Que si pañuelo, que si fular, que si tonga, que si manduca, que si mochila... Son unos términos que en el embarazo no controlaba nada y no sabía por qué decidirme. El fular lo descarté porque no me veía apañándome con tanto nudo, la verdad. Supongo que una vez que le pillas el truco es fácil, pero yo quería algo más sencillo y que me permitiera abrocharme yo sola.

Así que os resumo las cualidades que después de mi exhausta investigación buscaba en una mochila (porque sí, llegué a la conclusión de que una mochila era lo más adecuado para nosotros): que fuera ergonómica y que sólo permitiera portear "para dentro", es decir, con el bebé mirando hacia ti, y no "mirando al mundo", porque aunque algunas marcas como BabyBjörn digan que sí, esto es muy perjudicial para la espalda del bebé. Y siguiendo esas premisas, me decanté por la Ergobaby Adapt Cool Air. Y otra vez, acierto total.

Os cuento: es una mochila que sirve desde el nacimiento (el bebé debe tener mínimo 3,2 kg ) hasta que el bebé pese 20 kg, esto es, durante MUCHO tiempo. Permite portear tanto en la parte delantera como en la espalda, que sería ya para niños más mayores. Por supuesto, es ergonómica y la posición de las piernitas del bebé queda en M, cosa que es imprescindible, y dos cosas muy interesantes que tiene son el soporte lumbar, que se agradece muchísimo en la espalda, -yo creo que si no estuviera lo echaría mucho de menos-, y segundo, una especie de capucha para tapar al bebé cuando hace frío o mucho sol y que tiene protección solar factor 50. Por último, su tejido es transpirable, cosa que siempre está bien (el modelo Ergobaby Adapt es exactamente igual pero sin ser transpirable, esta mochila también estaría muy bien, pero por la diferencia de precio nosotros decidimos irnos a la Cool Air).

EN RESUMEN: que estamos contentísimos con la compra. La mochila es algo a lo que le estamos sacando mucho partido y creo que acertamos de pleno con el modelo. La única pega que le pongo es que al principio te haces un poco de lío sobre cómo ajustarla porque tiene muchas cuerdas y enganches y no sabes muy bien cómo van, pero para eso a mí me sirvieron bastante los vídeos del canal de youtube de Ergobaby. De todas formas, si queréis un día hago un vídeo sobre cómo ir ajustándola para las distintas edades. Precio: 139,90 € (sí, cuando era una ignorante del tema, yo también pensaba que las mochilas de porteo no eran tan caras).
-Saco para dormir: los bebés no saben taparse, como es obvio, y si cuando los acuestas los tapas ellos se mueven en mitad de la noche, cuando les da frío, se despiertan. Es por esto que el saco fue para mí todo un imprescindible, especialmente teniendo en cuenta que Vera nació en invierno. Al principio no se movía mucho durmiendo, con lo que no se destapaba, pero a los pocos meses empezó a moverse durmiendo y vi la necesidad de que el saco llegara a nuestras vidas. El nuestro es de Primark. Lo usamos tanto que ahora que ya ha llegado -por fin- el buen tiempo, le he hecho un saco de verano con una tela mucho más fina, tipo muselina (no yo, ojalá, sino una costurera a la que se lo encargué).

-Vigilabebés: esto era algo que en un principio no compramos porque cuando estaba embarazada no lo veía tan necesario, pero pronto vi que estaba equivocada y me hice con uno. Al final necesitas hacer cosas y no puedes estar todo el día con el bebé pegado (al menos yo no puedo), y si tu casa es alargada, como es la mía, puede que no escuches al bebé de una punta a otra. Nosotros compramos este de la marca Philips Avent, y nos está funcionando genial. Parece que no, pero el hecho de poder ver y no sólo oír es un gran plus. La de siestas que habré salvado haciendo una intervención rápida cuando veo que el chupete se le ha caído son impagables. Es caro (148, 50€) pero para mí es imprescindible.

-Termómetro para la habitación: Vera nació en invierno, y nuestra casa es más bien fría. Leímos que la habitación del bebé debe estar en torno a unos 22 grados, pero no teníamos forma de controlar la temperatura, así que pillamos este termómetro, que además te dice la humedad. Y la verdad es que es una gran ayuda, así que os lo recomiendo. Quizás si vuestro bebé va a hacer en verano, pues no, pero si va a ser de invierno, haceos con uno.

-La hamaquita. Cuando estaba embarazada, leí muchos post como éste que estoy escribiendo yo sobre la utilidad de la hamaquita, y pasados seis meses, lo confirmo. Son un elemento imprescindible para tener al bebé entretenido y "contenido" mientras necesitas hacer cosas. Y aunque ya no la usamos tanto como al principio, porque preferimos priorizar el suelo y el movimiento libre, sí que nos ha venido muy bien todo este tiempo, y cuando era más bebé, que hasta se quedaba durmiendo en la hamaca. En su momento. tras ver los modelos que había nos decantamos por esta de Fisher Price, y fue un acierto. Había otras que a mí, desde mi visión adulta, me parecían más bonitas, como la de BabyBjörn, pero con mi perspectiva actual, y viendo cómo Vera ha utilizado la suya, creo que no nos equivocamos con la que compramos. En definitiva, es mucho más divertida y llamativa para un niño. Tendríais que ver las caras de fascinación y excitación que ponía Vera viendo a los monitos de la hamaca las primeras veces que la dejábamos allí. En una hamaca sin juguetes no hubiera querido quedarse tan alegremente, creo yo.

-Un suelo blando: y relacionado con lo anterior, otro imprescindible ha sido el suelo, el típico suelo este blando infantil en el que dejar a Vera para que ella explore libremente. Es algo híper recomendable y que hacemos constantemente. Le hemos instalado como una zona de juegos en el salón con este suelo y es algo que recomiendo hacer a todo el mundo.



-Silla del coche. Esta fue otra de las compras que más nos costó (hablo no sólo económicamente, que también, sino a nivel de decidirnos por una u otra). Cuando eres una analfabeta en el mundo de la seguridad en el automóvil para los bebés, crees que todas las sillas son más o menos iguales, y simplemente quieres una "que esté bien". Pero cuando te pones a investigar te das cuenta de que hay bastante diferencia entre unos modelos y otros, y al final esto se traduce en la seguridad que tendrá tu bebé de cara a un posible accidente. Hablar de precios aquí es complicado, porque al final, evidentemente entiendo que no todo el mundo tiene el mismo presupuesto y esto puede hacerte sentir mal cuando se trata de seguridad infantil, así que me limitaré a enseñaros esta comparativa de RACE sobre las sillas de bebé que nosotros usamos para decantarnos por la nuestra. Básicamente, dos de las cosas más importantes para nosotros es que fuera de base Isofix (no de las que se atan con cinturón) y que pudiera ir cuanto más tiempo posible a contramarcha. A partir de ahí, solo deciros que la nuestra es la Cybex Sirona M2 i-size, y estamos contentísimos con ella, es de las más seguras que vimos y eso nos hace estar muy tranquilos. Creo que a Vera le resulta muy muy cómoda. Eso sí, es de las más caras.

-Mantas. Como ya he dicho, Vera nació en invierno, y aunque en nuestra casa hay calefacción la llevábamos siempre tapada, porque al principio los bebés duermen todo el rato y durmiendo te da frío, o eso siempre he pensado yo. Las mantas son muy versátiles y aunque creo que ya este invierno, por la movilidad de Vera (ya no está acostada todo el rato) no las usaremos tanto, los primeros meses el uso era diario y en todo momento.

-Muselinas. Otro hiperbásico. Y aquí me refiero tanto a muselinas de las pequeñas como de las grandes, las de tipo sábana. Las pequeñas las usaréis mucho para limpiar al niño la leche que se le pueda caer o los vómitos si tiene, y las grandes sirven para mil cosas: para tapar al bebé cuando hace frío pero no tanto como para usar manta, para tapar el sol cuando va en el carrito... son esenciales.

-Tijeras para las uñas de bebé: cualquiera que tenga un recién nacido sabe que las uñas les crecen a una velocidad increíble. A Vera se las corto prácticamente día sí y día no. En su día, estando embarazada, leí que con una lima de cristal se cortaban estupendamente y sin que el bebé se enterase. Pues oye, puede que igual yo no supiera hacerlo (tampoco creo que una lima sea muy difícil de usar, pero bueno), pero yo nunca conseguí cortar ni media uña. Tijeras de bebé de toda la vida y va que chuta, hacedme caso.

Cosas que nos podríamos haber ahorrado

-Papelera de pañales. Esto fue algo que compramos pensando que las cacas de bebé iban a ser fétidas a más no poder, y qué queréis que os diga, no sé si es amor de madre o que ya me he vuelto inmune, pero la verdad es que no las veo tan apestosas. 

Una de las cosas que menos me gustan de una papelera de pañales es que, al final, generas muchísimos residuos: compras la papelera y luego tienes que estar comprando los recambios de las bolsas, y al final, son muchas cosas (el tema de la cantidad ingente de basura que produce un bebé es algo que me preocupa, tanto que me he planteado usar pañales de tela, no os digo más). 

En fin, que aunque la verdad es que tenerla en la misma habitación es muy cómodo, sin tener que ir a la cocina a tirar el pañal -porque además caben bastantes- está muy bien, pero bueno, si tiras la basura todos los días tampoco es tan tan necesaria. 

La que nosotros compramos fue esta de Tomme Tippe... pero es lo que os digo, compra la papelera, compra los pañales... mucho comprar. Quizás ahora compraría esta de la marca Korbell, porque se abre con pedal (en la nuestra tienes que agacharte, y ahora que Vera se mueve muchísimo en el cambiador, aunque sea un milisegundo, es una distracción) y además, aunque tiene sus propios recambios, se supone que también le sirven las bolsas de basura normales, y eso está muy bien.

Cosas que me arrepentí de comprar

-Ropa. Compré muy poca ropa para recién nacido. Y por ropa me refiero a ropa para salir a la calle, es decir, excluyendo pijamas y bodys, que eso sí que es un básico entre los básicos. El caso es que la poca que compré y que me regalaron (no más de tres conjuntos) la usé poquísimo. Y con poquísimo me refiero a que algunas cosas sólo se las puse una vez, y lo hice porque me daba pena que se le quedaran pequeñas sin ni siquiera haberlas estrenado. Al final, el primer mes estás en modo supervivencia, y el bebé va todo el día en pijama. Al menos así es como lo hicimos nosotros. De hecho, a día de hoy, Vera la mayoría de los días va en pijama y la saco así a la calle, porque es, con diferencia, como más cómoda va.

-Termómetro láser: compramos un termómetro de esos que miden la temperatura a distancia, enfocando a la frente del bebé. Nos parecía una muy buena idea para controlarle la fiebre, por ejemplo, los días que hay vacuna, porque lo puedes hacer sin despertarle mientras duerme. Pues fracaso total: el termómetro no es fiable. Hay una diferencia bastante considerable entre la termperatura que da este y el que da un termómetro digital normal, de los de poner en la axila de toda la vida. Esto, además, nos lo confirmó su pediatra: que no nos fiásemos mucho de esos termómetros, que fallan más que una escopeta de feria. Así que nada, ahí está cogiendo polvo. Y eso que barato no fue...

Cosas que no compré y que eché de menos

Hay un par de cosas que no compré y que pienso que igual nos hubieran venido bien en el caos que son los primeros meses de vida del bebé. El problema es que son cosas muy de recién nacido, y al final cuando vienes a echarlas de menos ya casi se ha pasado el tiempo de usarlas. Quizás, si tengo un segundo hijo, me animaré a comprarlas (en realidad lo mejor en estos casos es que alguien te lo preste). Son estas:

-Un nido: esto es algo que creo que le hubiera ayudado bastante a dormir en los primeros meses cuando sólo dormía encima mío, y que además a mí me hubiera dado algo más de libertad. Al final, los bebés quieren estar recogidos, y la cuna se les hace muy grande. Creo que esto hubiera estado muy bien, porque lo dejas en el sofá al lado tuyo, o donde sea que estés, y tú puedes estar acariciándolo y estando muy pendiente. De haber elegido uno, habría sido éste, el Cocoonababy, de la marca Red Castle.

-Arrullos con velcro: Creo que esto también le habría ayudado bastante a Vera a dormir bien. Al salir al mundo exterior, los bebés se sienten muy "en el aire", es como que todo les queda muy grande. Ellos, en el útero, estaban muy compactados, y así es como les gusta continuar. Se sienten mucho más seguros (de ahí también la utilidad del nido frente a la "inmensidad" de la cuna"). Yo vi vídeos como estos en los que arrullaban al bebé con una muselina grande como las que he comentado antes. El caso es que, supongo que yo lo hacía mal, pero a mí nunca me salía bien el arrullo. Creo que con estos que ya te vienen como "preparados", con unos puntos con velcro que simplemente tienes que ir cerrando, nos hubiéramos apañado mejor. O no, quién sabe. Pero es una cosa que cuando vienes a echar de menos ya casi se ha acabado el tiempo de usarlas (es para los dos primeros meses, no más). Pero bueno, la verdad es que para la próxima vez, y por lo que valen, creo que sí invertiría en comprar al menos uno, porque el tema del sueño es una de las cosas más agobiantes del principio. 

Cosas que comprar sólo si tu bebé las necesita

En este apartado me gustaría destacar la banda de calor hecha a base de semillas de la que ya os hablé en otro post y que sirve para calmar (ojo, calmar, no quitar ni evitar) los cólicos del bebé que tan molestos son en los primeros meses. Es la Wawa Band, y aunque no os recomendaría comprarla durante el embarazo por si sois de esos afortunados cuyo bebé no pasa por el maldito cólico del lactante, si resulta que sí lo padece, os la recomiendo muchísimo. Toda la información la tenéis en este post.

También, si has decidido darle lactancia artificial a tu bebé quizás te vendría bien leer este post sobre mis opiniones de las distintas marcas de biberones que hemos probado durante este tiempo, y donde también hablo de algún otro artilugio que te hará la vida más fácil si das biberón.

Por último, si tu decisión es que tu hijo use chupete pero resulta que lo rechaza, algo que es bastante común, te recomiendo que pruebes este, que a Vera (y a otros niños que conozco) sí le convenció cuando los escupía todos. También lo conté en este post

Cosas que te serán muy útiles pasados los dos primeros meses

Aunque de este tipo de artilugios ya os he hablado en el post de los descubrimientos de los cuatro y los cinco meses, si tuviera que quedarme con un solo artículo que recomendaría comprar a todos los padres, este sería sin duda un gimnasio. Nosotros, como ya os conté, compramos este de Fisher Price, y la elección fue inmejorable.

Y ya está, creo que no me dejo nada. Espero que os haya sido útil, os aseguro que todo lo he escrito dando una opinión 100% sincera. Ya me contaréis si os habéis animado a comprar alguna de las cosas.

Nos leemos la semana que viene con algo que creo que también os interesará a muchos.

Un abrazo,

Clara.



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Comparativa de nuestros biberones favoritos 

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