Qué es un plan de parto y cómo se hace

Cuando estaba embarazada invertí una cantidad considerable de tiempo en rellenar mi plan de parto. No porque mi matrona o mi médico me hablasen de ello y me recomendasen hacerlo, sino porque yo ya lo conocía y tenía mucho interés en ello. Mi matrona, de hecho, ni lo mencionó, y mucho menos la ginecóloga.

Entiendo que quienes estáis leyendo esto es porque no sabéis o no termináis de tener claro qué es un plan de parto, y para eso está este post. Un plan de parto es un documento aprobado por el Ministerio de Sanidad y validado por todas las Comunidades Autónomas que supone dejar por escrito los deseos para tu parto. Es, por lo tanto, un documento oficial que absolutamente en todo hospital público están obligados a aceptar.

La definición que hace sobre el plan de parto el propio Ministerio de Sanidad es muy ilustrativa y creo que resume a la perfección su espíritu: "es un documento en el que la mujer puede expresar sus preferencias, necesidades, deseos y expectativas sobre el proceso del parto y el nacimiento. Disponer de esta información por escrito será de gran ayuda para el equipo profesional que atiende en el momento del parto, facilitará la comprensión del proceso y la participación activa tanto de la mujer como de su pareja o acompañante, y evitará tener que comunicar sus preferencias el día del parto, momento en que el estado emocional y físico es más vulnerable y la mujer se halla centrada en el proceso vivencial".

Como veis, la idea es expresar tus voluntades respecto al parto, que pueden ser muchas: quién quieres que te acompañe (tenéis derecho a estar acompañadas durante todo el proceso, no lo olvidéis y exigid que así sea si intentan dejaros solas), si deseas o no hacer piel con piel con tu bebé, si quieres hacer un inicio precoz de la lactancia materna, si quieres que te pongan un enema o no, si quieres que tu pareja corte el cordón umbilical, si deseas o no donar la sangre del cordón umbilical... Muchas cosas.

Y algunas de vosotras diréis: ¿y para qué voy a hacer esto? ¿Los profesionales sabrán lo que es lo mejor, no? Total, yo no estoy capacitada para tomar decisiones médicas...

A este respecto, lo primero sería aclarar que, como ya se ha dicho, el plan de parto es una cosa que sirve para expresar tus deseos. Pero tus deseos son eso, deseos, y los profesionales -en teoría- intentarán ceñirse a ellos en la medida de lo posible, pero si siguiendo su criterio médico en el momento del parto ven pertinente tomar una decisión sobre la que tú te habías mostrado contraría o incluso no te habías pronunciado, ellos harán lo que crean que tengan que hacer. Vamos a poner un ejemplo práctico: supongamos que tú hayas expresado de tu deseo de que no se usen fórceps o ventosas en tu parto, pero luego, el momento del expulsivo se complica y quienes te están atendiendo ven necesario usarlos. Pues evidentemente, así lo harán aunque tú no lo indicaras en tu plan de parto. Eso sí, siempre explicándotelo (esto último también se supone).

Entonces, ¿si al final los profesionales hacen lo que creen conveniente, ¿para qué sirve esto? 

Esa será la pregunta que os hagáis muchas, y es algo muy difícil de responder sin entrar en debates más profundos sobre temas como la violencia obstétrica que desgraciadamente muchas veces campa a sus anchas por las maternidades. Yo en su día hice mi plan de parto porque, como ya he dicho, ser yo es muy cansado, y siempre leo, leo y leo y sigo leyendo antes de tomar decisiones. Además, soy periodista y tiendo siempre a acudir a las fuentes, a leer documentos... a hacer mi trabajo, vamos. Pero en las clases de educación maternal que tuve antes de que naciera mi hija conocí a mujeres que estaban embarazadas de su segundo hijo y que en su primer parto habían sufrido la misma violencia obstétrica que yo sufrí más tarde, y que por eso tenían redactado su plan de parto desde prácticamente el día que se enteraron que estaban embarazadas. 

En cualquier caso, y para que terminéis de salir de dudas sobre de qué estamos hablando exactamente, yo os recomiendo mucho que os leáis el documento nacional del Plan de Parto y Nacimiento del Ministerio de Sanidad aunque luego no vayáis a rellenarlo, porque se aprende mucho sobre el proceso de parto en los hospitales y todas las posibilidades que hay, que no son pocas. Y también porque creo firmemente que estar informada te hace más poderosa y más capaz de defender un trato digno para ti, tu pareja y tu bebé. Ya sabéis, el famoso “conoce tus derechos”.

Una vez que hayáis descargado, impreso y leído el plan de parto, ¿qué hacer? Bueno, antes aclarar que el documento que he enlazado antes es el plan de parto a nivel nacional, pero que luego cada comunidad autónoma tiene aprobado el suyo propio, que normalmente no es más que un copia y pega del nacional, pero bueno. Y es el de vuestra comunidad el que tenéis que rellenar. Para encontrarlo, googlead “Plan de parto + nombre de vuestra comunidad autónoma" y os aparecerá. 

Veréis que es un documento extenso, de unas 20 páginas. Leedlo todo tranquilamente. Si tenéis dudas, comentadlas con vuestra matrona. Y lo que tenéis que entregarle a ella es la hoja final del documento, que suele ser un resumen esquemático de todo lo anterior. 

A este respecto, aclarar que hay matronas a las que, misterios de la vida, no les gustan los planes de parto. De los ginecólogos mejor ni hablamos. Creo que si a los ginecólogos que me atendieron en mi parto y que cada vez que entraban por la puerta lo primero que decían era "que salga el acompañante" les hubiera dicho que en mi plan de parto ponía que quería que mi marido me acompañara todo el rato, se hubieran reído de mí en mi cara. Pero bueno, eso es otra historia.

Lo que decía: hay matronas que no sé por qué no ven con buenos ojos el plan de parto. Hablo de las matronas ahora porque son ellas las que, al menos en mi comunidad -y creo que es así en todas- son las encargadas de dejar registrado en el sistema informático tu plan de parto. Pues eso, que hay algunas a las que no les gusta. Mi opinión personal es que se sienten amenazadas por este tipo de documentos, porque creen que son una interferencia en su trabajo. Lo mismo pasa con los ginecólogos. Aunque también he de decir que son las menos, porque la matrona que me atendió en mi parto lo primero que hizo fue preguntarme si había hecho plan de parto y cuando le dije que sí se puso a leerlo conmigo con mucho interés.

Total, que si por lo que sea vosotros queréis hacerlo pero vuestra matrona os dice que eso del plan de parto es una tontería, que para qué lo vais a hacer que blablabla, pasad de ella. Hacer el plan de parto es vuestro derecho y rellenarlo contigo es su obligación. Luego puede ser, como me pasó a mí con la matrona de mi centro de salud, que cuando digas de rellenarlo no sepa cómo se hace (creo que el mío era el primer plan de parto que cumplimentaba, al fin y al cabo es un documento relativamente nuevo), pero bueno, con un poco de voluntad todo sale.

Y nada, lo que se rellena es esa hoja del final que os comentaba que es como un resumen de todo. Aún así, yo, el día de mi parto me llevé al hospital el resto del documento, lo que sería el plan de parto “largo” que estaba rellenado hoja por hoja.

Y básicamente creo que eso es todo lo que debéis saber sobre el plan de parto. Que si queréis hacerlo, descarguéis el documento, lo rellenéis y lo entreguéis a vuestra matrona. Me gustaría aclarar también que un plan de parto no es un documento escrito en piedra, y que siempre puedes cambiar de opinión en el último momento. Volvamos a los ejemplos: supongamos que tú no has indicado que quieres que tu pareja corte el cordón umbilical de vuestro bebé, pero en el momento, sea por lo que sea, habéis cambiado de opinión y queréis que lo corte. Pues no pasa nada, aunque en tu plan de parto no esté indicado, pues se hace y punto, no hay más historia. Y, por supuesto, aunque no hayas hecho plan de parto también tienes derecho a que se te ofrezca todo lo que hay indicado en él (piel con piel, cortar el cordón etc.). Faltaría más.

Y ya como conclusión os advertiré de que el respeto que los profesionales sanitarios hagan de vuestro plan de parto puede variar muchísimo. Al final, todo depende de las personas (y esto es una mierda, debería de depender de los protocolos, pero bueno). En mi caso, hubo una diferencia abismal entre matronas y ginecólogos. Creo que mientras los profesionales no se sientan más obligados a respetar un plan de parto y a tenerlo en cuenta este documento será más bien papel mojado, algo simbólico.

Mi experiencia fue una cesárea de urgencia tras la que se llevaron a mi hija sola a la habitación y a mí me abandonaron en reanimación y hasta seis horas más tarde no me dejaron volver a verla. Como comprenderéis, mi plan de parto en el que se especificaba que no quería que me separasen de mi hija ni un segundo quedó después de eso como un mal chiste.

Es bastante frustrante invertir tu tiempo, dedicación y especialmente tu ilusión en hacer algo que se supone que, en la medida que las circunstancias lo permitan, va a ser respetado porque es algo que todos los centros han aceptado, para que luego veas que, en el día a día, muchos de los profesionales que te atienden no tienen el más mínimo interés en tenerlo en cuenta. Es por esto que no tengo claro que volviera a hacer un segundo plan de parto para un eventual segundo embarazo, porque la filosofía que se desprende de ese documento -y que siento que es totalmente necesaria- no se corresponde muchas veces con el proceder de algunos sanitarios que ven el darle un trato digno a las mujeres cuando están trayendo hijos al mundo como algo secundario que solo es posible en ocasiones.

Aún así, creo que el documento en sí es algo muy valioso, y como os he dicho, yo aprendí mucho leyéndolo, y creo que su mera existencia ya es positiva. Y al final creo que está en nuestras manos hacer que deje de ser algo simbólico y pase a ser algo útil, real y decisivo. Al fin y al cabo no es lo mismo que solo hagan plan de parto una de cada 10 mujeres que ocho de cada 10. Pero bueno, evidentemente cada cual que haga lo que quiera.

Una vez más, espero que os haya servido. 
Un abrazo,

Clara.


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