El gran debate: ¿guardería sí o guardería no?

 ¡Hola a todos! 

¿Cómo estáis? 

Pues hoy vengo con un post al que le he dado mil vueltas. Lo escribía mentalmente en mi cabeza y lo volvía a escribir, y principalmente me debatía entre si publicarlo o no. Primero, porque es un tema muy personal e íntimo, y a mí en realidad no me gusta dar muchas explicaciones sobre mi vida "privada" -ella, celebrity-; y segundo, porque creo que puede ser un tema algo polémico o que hiera sensibilidades o algo así. Y ya os adelanto que nada más lejos de mi intención.

Antes de meternos de fondo en el tema, que es obvio cuál es ya que el título del post no deja lugar a dudas, me gustaría hacer una aclaración que os pediría que tuvierais presente a lo largo de toda la lectura del post. En general, se trata de una filosofía que intento aplicar a toda mi vida, por supuesto a todo el blog y muy especialmente a los temas de maternidad y crianza, pero por si acaso, la escribo más específicamente en este post, y es lo siguiente: no pienso que mi forma de criar sea mejor que la de los demás. 

No creo que las decisiones que yo haya tomado o dejado de tomar sean las mejores bajo todas las circunstancias, para todas las familias y para todos los niños. Simplemente son las que a mí, personalmente, en ese momento concreto, me funcionaron, me gustaron, me apetecían y me hacían sentir segura, tranquila y feliz. Prueba de ello es que yo misma, probablemente, en otras circunstancias, habría decidido de otra forma. Y por último: no escribo este post con absolutamente ninguna intención de juzgar a nadie, ni de hacer sentir mal a nadie, ni de decirte que algo malo va a pasar si no haces A o B. Lo hago simplemente porque, uno, me gusta hablar y escribir, y dos y más importante, porque aquí voy a tratar un tema en el que, si bien actué bastante instintivamente y siempre tuve más o menos claro, es verdad que a mi alrededor tuve muy pocos referentes -y mira que busqué- y, al mismo tiempo, un entorno que me presionaba -tampoco muchísimo, pero algo había- para que tomara una decisión distinta. Y ese es el único motivo de escribir esto: contar mi experiencia por si acaso te estás planteando no llevar a tu hijo a la guardería -ya sé que el término oficial es escuela infantil, pero estoy acostumbrada al primero, sorry, no es nada personal- y te encuentras perdidísima, pues puedes leer cómo nos ha ido a nosotros e igual te sirve de algo, porque yo en su día busqué testimonios y encontré muy poca cosa. Y si no, pues nada, un salseo de crianza así variado, que siempre está bien. 

Además de todo esto, me gustaría dejar clara una segunda cosa: soy muy consciente de que este debate interno de si guardería sí o guardería no no sería posible sin un gran privilegio del que he podido disfrutar durante los tres primeros años de mi maternidad, y no es otro que, sencillamente, la posibilidad de poder elegir. Cuando fui madre por primera vez mis circunstancias laborales y familiares eran muy particulares y tuve la inmensa suerte de poder elegir desde la libertad lo que realmente me apetecía hacer -que básicamente fue dejar de trabajar para criar a Vera-, pero soy consciente de que hay muchísimas madres -la mayoría, desgraciadamente- que no tienen la posibilidad de elegir y dejan a sus hijos en la guardería con cuatro o cinco meses y con muchísimo dolor. Al igual que también soy consciente de que hay madres que están deseando reincorporarse al trabajo después de tener a su bebé, y esto, como no podía ser de otra manera, me parece totalmente válido y respetable y no tengo absolutamente nada más que añadir.

Ahora bien, una vez realizadas todas estas tediosas pero necesarias aclaraciones, vamos al lío: Vera no ha ido a la guardería. Es decir, nació, y de los cero a los tres años ha estado conmigo y luego ya ha ido directamente al cole "de mayores". También ha estado con su padre, claro, pero principalmente conmigo, que no trabajaba. Bueno, esto de que no trabajaba es el mayor eufemismo del universo, porque sé que todos los que estáis leyendo esto sabéis perfectamente que cuidar a un bebé 24/7 es un trabajo ingente, pero no me voy a meter ahora en esto.

La verdad es que esta no fue una decisión demasiado premeditada, al menos, no al principio. Simplemente, fue surgiendo poco a poco, me pareció natural. Pasaban los meses y yo sentía que aquello no nos apetecía, no lo necesitábamos, no nos iba a aportar nada. Al principio, recuerdo, cuando estaba embarazada, creo que me hice un esquema mental del tipo "bueno, estoy con ella el primer año y luego ya cuando cumpla un año pues la llevo a la guardería y yo me reincorporo". Pero aquello era eso, estando embarazada y sin saber realmente qué significaba un bebé de un año, porque yo por aquel entonces no tenía bebeses a mi alrededor y no controlaba para nada las edades. 

Luego llegó el año y simplemente dije "no", o al menos no por ese año (y cuando hablo de año, en realidad me refiero a curso). Y luego ya llegaron los dos años y también supe que tampoco. Y, de verdad, no tuve que pensarlo mucho, lo tenía claro: ni ella estaba preparada (a ver, como no lo está ningún bebé, a muy pocos les gusta empezar la guardería, pero sí, soy consciente de que si hubiera tenido que ir pues hubiera ido y no se hubiera muerto, obviamente) ni yo tampoco. Así de sencillo. Y ojo: esto no es porque nuestra vida sin guardería fuera idílica, no os vayáis a creer. Que a mi me encantaba y fue probablemente de las mejores épocas de mi vida y que recuerdo con una nostalgia enorme, pero vamos, que Vera y yo hemos estado pegadas como dos lapas durante sus primeros tres años de vida y esto, aunque es muy gratificante, también es muy, muy duro. Pero bueno, que no me quejo, sarna con gusto no pica.

A lo que iba: os decía que fue una decisión que no me costó trabajo tomar, que no dudé demasiado, y es así. Pero tampoco sería cierto negar que a los dos años algo sí dudé. Hasta entonces, me había sido relativamente fácil encontrar cosas con las que entretenernos a las dos por las mañanas (desde actividades tipo ir a la piscina y que disfrutábamos muchísimo, hasta algo tan mundano como ir al parque. Nos pasábamos el día en el parque por aquella época). Pero es cierto que, cuando Vera cumplió dos años, de pronto, muchas de esas actividades dejaron de realizarse (casi todas pasaron a ser por la tarde) y, de pronto, en el parque ya no había niños "mayores" (y con mayores me refiero a de la edad de Vera, esto es, de dos años en adelante). ¿Y por qué? Pues la respuesta es obvia: porque estaban todos en la escuela infantil. 

Y es que, sí, hasta antes de los dos años sí conozco gente que no llevó a su hijo a la guarde y con algunos de ellos compartimos muchas mañanas, pero luego, a partir de los dos años, todos fueron "cayendo" poco a poco. Y bueno, a ver, que lo entiendo, si la realidad es la que es: para empezar, las excedencias o las reducciones de jornada en los trabajos no pueden durar eternamente, eso es obvio, y al final, pues hay que decidirse. Y luego además es que el curso de los 2 a los 3 años se considera especialmente crítico para ir a la escuela infantil porque al año siguiente ya se irá al cole de mayores y hay que "prepararse", porque si no el niño no va a tener cogidas las rutinas, no va a estar acostumbrado a separarse de ti, no va a saber socializar bien, le va a faltar estimulación, blablabla.

Pues bien, esa supuesta "preparación" obligada para ir al cole de mayores, desde mi punto de vista, no es necesaria, la verdad. Primero, porque el sitio al que se va a  "acostumbrar" es un sitio distinto al que luego irá el curso que viene -a no ser que en vuestro cole tengan aula desde los 2 años, que sé que algunos hay pero no es lo habitual-. Segundo, porque además luego vienen las vacaciones de verano y en septiembre nadie se acuerda de nada y hasta a los más mayores, que ya llevan años escolarizados, les cuesta reincorporarse. Y tercero que nunca he entendido ese concepto que tanto se aplica a la crianza de que "tiene que acostumbrarse a despegarse de ti" -al final, a juicio de la gente, todo se reducía básicamente a que Vera y yo teníamos mucho apego y por eso le iba a costar mucho, o nos iba a costar mucho,  separarnos-. 

Y es que no alcanzo a comprender por qué hay que hacer pasar a un niño por algo malo ya para, en teoría, ahorrarle un mal trago en el futuro. Y en este sentido diré que, aunque no soy, ni mucho menos, una experta en desarrollo infantil -aunque la verdad es que algo sé, aunque eso no viene al caso ahora- y mi observación más directa se reduce básicamente a Vera, os diré que un niño de dos años no tiene NADA que ver con un niño de tres. O al menos, así lo he visto yo en mi hija. Un niño de dos años es muchísimo más visceral, como más irracional, que piensa sobretodo con su sentimiento. Un niño de tres años, al menos mi hija, entiende mucho más las cosas y aunque, evidentemente, no acepta de buen gusto las cosas que no le apetecen o no le parecen bien, se las puedes explicar mucho mejor y él o ella las entiende. Vamos, que la supuesta separación o adaptación no va a ser más fácil a los 2 años que a los 3. De hecho, va a ser más difícil, sencillamente, porque un niño de 2 años no está igual de preparado que un niño de 3 años para una serie de cosas.

Y bueno, esto me llega a mi conclusión general y es que, básicamente: la guardería no es necesaria. Y aquí hago mi matiz: no es necesaria para los niños. Para los padres y para la sociedad, por supuesto, claro que hacen falta, porque la gente tiene que trabajar y el dinero no cae de los árboles, pero si hablásemos por los niños y exclusivamente pensando en ellos, la guardería no es necesaria en su desarrollo para nada. Y esto no lo digo solo yo, lo dicen psicólogos infantiles como Alberto Soler, entre otros. 

Y es que los argumentos en favor de la escuela infantil, más allá del irrefutable "mira, es que tengo que trabajar, no me queda otra", suelen ser argumentos del tipo "para que esté con otros niños", "para que socialice", "para que aprenda cosas", "para que lo estimulen", etc, etc etc. Y si bien todos ellos me parecen argumentos muy legítimos, lo cierto, es que, tengo que decirlo, la mayoría son engañosos.

La realidad es que los niños NO necesitan la guardería para socializar. Es así de sencillo. Y es que en esas edades, la socialización de los niños tiene que estar siempre mediada por el adulto. Lo que mucha gente entiende por un niño de un año, año y medio, o dos años jugando con otros niños es, en realidad, dos bebés jugando uno al lado del otro. Que eso está bien, pero no es socializar. Y vamos a ver, evidentemente, todo tiene sus excepciones: si vives en mitad del campo y no hay civilización a tu alrededor y tu bebé solo te ve la cara a ti y poco más, pues sí, probablemente la guardería sea una buena idea para él. O el caso de un niño al que tienen todo el día tumbado en la hamaquita enganchado a la tele, pues también, la guardería le va a estimular mucho más que ese ambiente, la verdad. Pero en condiciones normales, la socialización NO es un argumento porque sencillamente a esa edad los niños no saben socializar. 

Ir al parque y, si puedes, a alguna actividad donde vea otros niños (nosotras íbamos a la piscina y a unas sesiones muy chulas de música para bebés) es más que suficiente para él, porque en realidad, lo que más necesita tu bebé es estar CONTIGO. Y esto último me cuesta mucho decirlo así tan claramente, porque sé que hay madres que sencillamente les encantaría mandar todo a tomar por saco y quedarse con sus hijos, u otras que directamente no les apetece renunciar a su vida laboral -y aunque os penséis que no, creedme que las entiendo perfectamente-, pero la realidad es que los bebés lo que más necesitan en el mundo es estar con sus madres. Y lo siento, esto es así. Y probablemente esto vaya en contra de las teorías del feminismo clásico -ay, sobre este tema también me gustaría escribir un post fuertecito otro día-, pero qué queréis que os diga, es lo que pienso, y os aseguro que soy feminista como la que más. Pero es que quizás lo que tendríamos que hacer las mujeres sería pedirle explicaciones a un gobierno que, desde mi punto de vista, entiende el feminismo mal e infantiliza a las madres decidiendo por ellas, y en lugar de ampliar la baja de maternidad, como sería de auténtica justicia, prefiere ampliar la de paternidad, basándose en unos criterios de marketing político y no pensando PARA NADA en las criaturas. 

Pero bueno, vamos a dejar ese tema que si no nos desviamos y acabo escribiendo otro post bien distinto. Volvamos al tema guardería. Por otro lado, además de la socialización, está el tema de la salud. En mi caso, no fue la variable que me hizo tomar mi decisión, pero es una variable que está ahí, y es una realidad: los niños que van a la guardería se ponen más malos, y las bronquiolitis y demás virus están entre ellos a la orden del día. Os lo puede decir cualquier pediatra. De hecho, la Asociación Española de Pediatría recomienda, si es posible, no llevar a los niños a la escuela infantil hasta que no tengan al menos dos años, porque antes de eso se considera que su sistema inmune es demasiado inmaduro y básicamente, lo van a pillar todo. De hecho, aunque Vera no fue a la guardería, cuando ella era pequeña, por otros bebés de mi alrededor que sí iban, llegué a la conclusión de que si metes a tu hijo a la guarde -especialmente si lo matriculas siendo menor de un año- o tienes un plan B que básicamente recoja al niño y se quede con él cuando esté malo -que muchas veces es cada dos por tres- o estás jodida laboralmente también -ay, la conciliación en este país, mi animal mitológico favorito-. 

De hecho, y no sé si esto es porque no fue a la guardería o no, pero la realidad es que puedo contar con los dedos de una mano las veces que Vera se ha puesto mala a lo largo de su vida -y toco madera-. Es más, nunca he tenido que darle antibiótico, lo más que ha tomado ha sido Apiretal. De hecho, y aquí introduzco otro punto polémico, sinceramente creo que hace más por el sistema inmune del bebé y por que se ponga malo o no, el hecho de llevarlo o no a la guarde que el hecho de darle o no el pecho. Toma ya, menudo dato científico que me acabo de inventar. Pero qué queréis que os diga, es lo que pienso. 

Y bueno, esos serían un poco mis contraargumentos frente a los argumentos más omnipresentes en este "debate" (aunque me falta el otro gran argumento, pero ese lo dejo para el final)... pero ahora me gustaría pasar, una vez ya mencionadas las cosas que tu hijo NO se va a perder por ir a la guardería, todas las cosas que va a ganar, que son un montón. Y es que si no llevas a tu hijo a la escuela infantil, y básicamente haces como yo que lo llevas contigo a todas partes, tu hijo, sencillamente, va a ver el mundo. 

Y no os exagero cuando os digo que yo me he llevado a Vera a todas partes, porque cuando tienes que hacer tu día a día con un bebé, es lo que hay. Yo he llevado a Vera al notario, a la ferretería, a hacer papeleo en el Ayuntamiento... Y sé que eso concretamente igual no le aporta gran cosa, pero otras muchas sí. Por ejemplo, prácticamente día sí, día no, íbamos al mercado. Ir al mercado con un bebé es una cosa bastante divertida, y os aseguro que su mundo se expande muchísimo. Con dos años, Vera se sabía los nombres de prácticamente todas las frutas y verduras, y se sabía más nombres de pescados de los que se sabe ahora, porque de hecho, muchos ya se le han olvidado, ahora que con la rutina del cole nuestra vida es totalmente distinta. 

Y esto me lleva a otra cosa que me hace mucha gracia: muchas veces dicen que los bebés en la guardería "avanzan" muchísimo. Para empezar, ese tipo de expresiones no las soporto. ¿Qué significa que un bebé "avance"? Los bebés aprenden aunque no quieran, todo en ellos es aprendizaje, sería imposible que un bebé no aprendiera, está en su naturaleza humana. Y qué quieres que te diga: es imposible que la atención que tú le puedes dedicar a tu bebé sea la misma atención que le va a dedicar su maestra de la escuela infantil, por muy buena que sea. Por no hablar de que muchos de esos supuestos aprendizajes que se hacen en los centros educativos a esas edades son bastante cuestionables, pero bueno. Por ejemplo, a veces veo trabajos supuestamente hechos por niños de 15 meses que los veo y digo, "pero por Dios, esto no lo ha hecho este niño, es obvio!", pero a sus padres les gusta, pues oye, estupendo. Yo en eso no veo valor, la verdad. Igual que no veo valor ni sentido en que un niño de año y medio esté sentado en una silla haciendo fichas -y no nos metamos en tema de pantallas o alimentación en las escuelas infantiles, porque eso sí que es otro mundo-. Para mí, es mucho más estimulante para él ir al parque. Pero bueno, oye, que todo eso son puntos de vista.

Y bueno, que, en fin, yo repito que no he venido aquí a convencer a nadie de nada, especialmente cuando sé que, directamente, muchísima gente no tiene elección, pero lo que sí os quiero decir es que no llevar a tu hijo a la guarde tiene, como todo, sus ventajas y sus inconvenientes, pero entre los inconvenientes no están que no vaya a aprender a socializar, que se vaya a quedar "atrasado" o cosas así. Y entre las ventajas, pues bueno, para mí, muchísimas: poder pasar tiempo de calidad con tu hijo -os aseguro que esos años juntos van a hacer más por vuestro vínculo que cualquier otra cosa, siempre que lo hagas de buen grado y porque realmente te apetece, y no porque sea lo que se supone que debes hacer pero en realidad a ti no te apetece hacerlo, en cuyo caso te recomiendo encarecidamente que tomes otra decisión porque todos vais a ser más felices-, que tu hijo vea más mundo, que está más tiempo al aire libre, que se ponga menos malo... en fin, cosas.

Y bueno, el otro gran argumento, especialmente el argumento estrella para llevar a los niños a la guarde cuando han cumplido 2 años y al siguiente curso ya les toca ir al cole: que si no va a la guarde, la adaptación al cole va a ser traumática. Pues, de nuevo, os digo: NO. 

Y aunque, otra vez, es verdad que no tengo una amplia muestra de niños en la que comparar y solo puedo hablar por el caso de Vera, os diré que a ella le costó 0 adaptarse al cole. Siempre ha ido súper feliz, le encanta ir al colegio, de hecho. Y no, no lloró en el período de adaptación ni nada -bueno, miento, lloró cinco minutos al dejarla el segundo día, pero fueron cinco minutos literal y ya está, nunca más- y no ha tenido trauma -ni ella ni yo- ni por separarse de mi ni nada por el estilo. Y la clave creo que es, sencillamente, llegó su momento. Nos llegó el momento a las dos, para ser más exactos, porque yo tampoco lo pasé mal ni nada, como mucha gente también me decía. Yo sabía que la estaba dejando en un sitio fantástico donde ella iba a estar genial -sinceramente creo que, en este sentido, también influye muchísimo el colegio que eliges, si queréis otro día hablamos de ese temazo- y que habíamos vivido unos años maravillosos en los que habíamos estado genial pero que ella ya, ahora sí, tenía unas necesidades de socialización que yo ya ni podía ni quería cubrir. Y no es nada más que eso, a ella le llegó su momento, estaba preparada y eso se reflejó en su adaptación. Y bueno, fuimos a ver el cole con ella un mes antes o así, y leíamos algunos cuentos para preparar el tema, pero vamos, tampoco os creáis que fue una locura la preparación. 

Así que bueno, ahora sí, una vez acabado el primer curso de escolarización de Vera puedo decir que estoy totalmente satisfecha de no haberla llevado a la guardería y que además estoy muy contenta porque ver cómo ha pasado Vera este curso me demuestra que mi apuesta "salió bien", y que, en exactamente las mismas circunstancias, volvería a tomar la misma decisión. Y ojo, recalco lo de "exactamente las mismas circunstancia", porque igual yo tengo otro hijo pero mis circunstancias laborales son otras, vivo la maternidad de otra manera o lo que sea y el cuerpo y la logística me dicen que tengo que optar por otra cosa, pues bueno, se hace.

Pero yo simplemente quería escribir este post para dirigirme especialmente a las mamás -y a los papás, pero sobre todo a las mamás- que están dudando con este tema, que les apetece hacer como hice yo pero que no terminan de atreverse -algunas de vosotras me habéis escrito por IG incluso-, para intentar ayudaros a que decidáis EN LIBERTAD, no por el miedo, no por la presión social, o no por el "por si acaso". 

¿Que no puedes ni siquiera planteártelo porque tienes que incorporarte al trabajo? Pues no se hable más, joder, que tu hijo va a estar perfectamente seguro, porque vas a buscar una guardería estupenda para él y además cuando salga vais a disfrutar muchísimo vuestro tiempo juntos, y será de calidad. Y ya está, no te comas más la cabeza, porque no puedes hacer nada más. ¿Que no tienes que trabajar pero necesitas unas horas libres para ti, aunque sea para tirarte en el sofá en silencio? Pues me parece maravilloso -y de nuevo, lo entiendo perfectamente-: lleva a tu hijo a la guardería. Pero NO lo hagas, o al menos yo no te recomiendo hacerlo, si en realidad a ti el cuerpo te pide quedaros juntos pero tienes miedo de que luego el cole el año que viene le vaya a costar mucho, o que no sepa socializar bien, o que mira el hijo de Fulanito que va a la guarde ya se sabe los colores y contar hasta cinco y el mío no... eso no son argumentos reales. Ahí, lo que está hablando es el miedo y las dudas que tanto rodean a la maternidad y que todas hemos vivido. Pero yo, en estos casos, y aunque suena cursi, pienso que lo mejor es hacerle caso a tu instinto de madre, que pocas veces falla, porque está adaptado para tí y tu bebé.

Y sin más, hasta aquí, me despido por hoy. Creo que me he dejado varias cosas por decir aún y en otras igual me he explayado más de la cuenta, no sé. Espero que os haya resultado útil y sobre todo espero que haya quedado claro que no quiero juzgar a nadie y que soy consciente de que hay muchas personas que hubieran querido tomar esta decisión y no han podido. Pero bueno, me apetecía escribir sobre esto, también para defenderme un poco a mí y a los niños que no han pasado por la guarde antes de ir al cole, porque a veces, ellos y sobre todo sus padres, parecemos unos hippies raros que estamos siento egoístas y no pensando en el bien de nuestros hijos y que luego ya vendrán los madres mías y blablabla Y mira, no.

Pues ahora sí que sí, ¡adiós! Gracias por leer.

Clara.

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Comentarios

  1. Discrepo en muchas cosas, discrepar es sano siempre que se haga con respeto. Pero si de entrada escribes (y repites) varias veces "guardería" estas denotando una falta de respeto a muchas profesionales y familias que entendemos que una Escuela es algo muy distinto a una guardería. Yo estoy convencido de que, aunque obviamente no son necesarias, realizan una labor de acompañamiento a las familias única que es muy difícil de conseguir en otros ámbitos o contextos. También te diría que tampoco es imprescindible llevar a un niño al colegio con 3 años, o incluso a partir del límite legal de los 6, pero eso ya es otro tema.

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  2. Igual que David, que ha comentado más arriba, tengo muchas discrepancias. A mí misma me ha costado llevar a mi hijo a la ESCUELA INFANTIL pero no ha sufrido, ni yo he tenido ningún trauma, y pese a todo entiendo lo que quieres decir. Pero, lo de dejar de llamar a las cosas por los nombres que no acompañan, ayuda mucho a respetar a las profesionales que trabajan allí y que coeducan a nuestros pequeños, y también ayudan con la limpieza mental a la hora de categorizar qué se hace o no en esos lugares. Me ha costado pero lo tuve que llevar por un motivo X que nada tiene que ver con lo que pudiera decirme mi entorno o con otros argumentos aquí comentados. Pero mi hijo ha sido feliz y es feliz. Y no hace fichas, y tiene un desarrollo muy parejo al que tenemos en casa, y cuando quiere lee libros, y cuando quiere interactúa con otros seres de su misma edad, y cuando quiere tiene un rincón para estar tranquilo si así lo desea... y es un acompañamiento para las familias, y le ha venido muy bien a muchos niveles tras el confinamiento extremo que hemos vivido separados de abuelas y abuelos, de tíos y primos. Llevarles al colegio con 3 años tampoco es necesario ni imprescindible ni para su desarrollo ni para nada de nada, y ya hacen fichas, y ya tienen que estar sentados y ya se les trata como pequeños seres adultos con muchas responsabilidades. También comentas el tema de la alimentación... desconozco qué escuelas infantiles conoces, pero hace mucho que dejaron de ser esas guarderías de las que tan mal se ha hablado siempre.

    Respeto y admiro tu decisión, sobre todo el poder haber tenido esa posibilidad. Pero tus argumentos, pueden caer en el mismo saco, que los argumentos que tu has marcado con inválidos para llevar o no a Vera a la escuela. Desde una madre que si lo ha hecho, ninguna de esas cosas que comentas ha pasado en el caso de mi hijo (pese a que ha estado enfermo muchas veces, pero eso es un tema para analizar, porque algunas han sido propiciadas por el padre que las trae del trabajo,por ejemplo...)

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